Mis errores

 

Puede que sea un loco, que la razón no me asista. Pero tras una reflexion sosegada llego al convencimiento total. Si tuviera la oportunidad de esquivar los errores del pasado, no lo haría. Cometería cada equivocación de nuevo, especialmente los más gordos. Bueno, no quiero ser hipócrita, aquella que me causó una gastroentiritis sí intentaría no repetirla. Pero me refiero a los errores vitales, los que de verdad han marcado mi camino, los que me han llevado hasta donde estoy.

Y es que creo que nuestras vidas toman las direcciones señaladas por nuestros aciertos, pero sobretodo por nuestras malas decisiones. Aquellas que nos cerraron puertas, pero abrieron otras. Quizás con el tiempo y echando la vista atrás te das cuenta de que las puertas buenas nunca fueron las que se cerraron. Las oportunidades mas importantes con frecuencia aparecen en la adversidad, eso me ha enseñado la experiencia. Fallé muchas veces, me equivoqué con mucha gente y tropecé con innumerables situaciones que me hicieron caer. Pero aprendí de mis fallos, me ví arropado por personas a las que amo y me levanté para descubrir que no pasa nada por besar el suelo de vez en cuando.

Si mis errores son el precio que he tenido que pagar para hacer lo que hago, estar donde estoy y rodearme de la gente que me soporta (e incluso me quiere) hasta hoy…no lo dudo, volveré a pagar cuanto haga falta, seguiré arriesgándome a equivorcarme. Porque desde la seguridad sabes cual será tu meta, pero corres el riego de no perderte, y al final, perderse es vivir.

 

AW2DIE

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Nuestro camino

Nuestras manos unidas y nuestros ojos en la misma dirección, siempre hacia adelante…bueno, quizás alguna mirada se desvía hacia los ojos del otro, cómplice del juego picaresco por el que siempre nos movemos. Así sueño que caminamos, avanzando entre la locura y la agonía de un mundo que se va a la mierda, siempre hacia el horizonte de nuestra vida, juntos, sin llegar nunca.

Solo hay luz en nuestro sendero. A nuestro al rededor oscuridad y desaliento. Y reímos, reímos muy fuerte. Y seguimos caminando. Siempre embriagados por la pasión, abrazados por el calor del contacto. Eres la piel que visto, el hogar de mi intimidad. Soy el refugio de tus deseos, el baúl de tu felicidad. Susurramos si nos miramos, gritamos si los miramos, y seguimos caminando.

No hay altos en nuestro camino, no hay metas donde parar, pues nuestro objetivo es caminar. El camino se hace a nuestros pies. Ellos lo ven desde lejos, ignorantes, no pueden entenderlo. Ellos no ven lo que yo veo. Yo veo lo que tu ves. Y ambos vemos el horizonte, lanzándonos instantes y también eternidades, tiempo para querernos en este rincón de amantes. 

Quiero lo que tu amor me entregue de ti. Carne de tu carne y pasiones de los dos. Moldear nuevas vidas que siempre serán la nuestra, y perdurará mas allá de nosotros. Nuestro hogar es aquí, es ahora, y ¿mañana?…mañana también, porque nuestro camino empieza en nosotros y acaba en nosotros. Porque somos nuestro horizonte al que llegar, al que nunca llegaremos para nunca dejar de andar, juntos, de la mano, mirando en la misma dirección, siempre hacia delante…

Renacer

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Es raro, difícil de creer. Tengo la sensación de que una persona puede morir y renacer varias veces a lo largo de su vida…continuamente. Quizás es así como se mueve todo, gracias a finales y comienzos. Nada es eterno dicen, todo termina o cambia. El concepto de morir me resulta una idea demasiado amplia como para entenderla completamente, sin embargo estoy seguro de haber muerto ya varias veces, y por supuesto, de haber renacido después. De hecho estoy en un puro renacimiento ahora mismo.

Todo comienzo y todo final va acompañado de gente que te rodea, que al final son las personas que te llevan a todo ese tipo de situaciones por las que uno decide el camino a seguir y como andarlo, incluso a veces con quien. Casi siempre perder a ese tipo de personas o conocer otras nuevas son las que marcan el principio y el fin. Se puede morir con la pérdida de alguien y renacer con nuevas incorporaciones en tu vida…pero también al revés, renacer con la salida de tu vida de alguien en concreto, por ejemplo. Extraños casos en los que ambas posibilidades se dan, son los que pueden crear una explosión en los cimientos donde se encuentra edificada tu vida. Quizás ese sea mi caso.

Tirarlo todo abajo y volver a empezar. A veces se necesita valentía para llevarlo a cabo. Otras veces no queda más remedio o ya no tienes nada que perder. Pero lo que es seguro es que para que salga bien se requiere de la suerte de encontrar alguien que te coja de la mano y te muestre el camino bueno, que te guíe en la huída de la ruina y te ayude a cruzar las adversidades sin caer el en intento, y en el peor de los casos, si caes, cargar contigo hasta que seas capaz de levantarte. No sé si fue cuestión de valentía, pero sí la certeza de no tener nada que perder lo que me llevó a dejar atrás el embarrado estanque en el que me hundía…a morir para dejar esa vida. Y desde luego soy consciente de la suerte que he tenido de conocer a gente que de verdad me ha ayudado a renacer, a ser quien soy nuevamente, una persona por la que yo mismo estoy dispuesto a luchar. Pero sobretodo me siento dichoso de poder contar con alguien que me ayuda a levantarme y que a veces es capaz de cargar conmigo cuando no soy capaz de caminar, una persona a la que amo.

Este es mi renacimiento, con lo que soy, con lo que me acompaña y con lo que me sucede. Se puede morir muchas veces pero lo importante es renacer.

He regresado

He vuelto. De nuevo andando por este iluminado camino que hace tiempo abandoné para perderme por los desiertos de la desdicha. De nuevo en paz conmigo mismo y con la gente que me rodea. He estado desaparecido, tanto que ni yo he sabido muy bien donde me encontraba en cada momento. Pero otra vez aquí. Ahora camino directo hacia unos ojos que me esperan impacientes y un cuerpo que vibra con el sólo susurro de mis labios. Nuevos objetivos me proyectan las motivaciones suficientes para hacerme volar, para potenciar mi impulso hacia adelante.

Percibo nuevas sensaciones, ese lejano calor que de nuevo se acerca para invadir cada rincón de mi alma. El pedregoso camino ha sido asfaltado por el entusiasmo y la ilusión de nuevos amaneceres e interminables anocheceres junto a un espíritu que extrae lo mejor de mi, que me hace amar, amarla, desearla, volverme loco en la extrema euforia de un momento eterno enlazado entre sus brazos y sus piernas.

Puertas que se abren a mi paso y me muestran nuevos colores, nuevas emociones. Personas que me recuerdan quien soy y evitan que tropiece una vez más con las piedras de la soledad. Soledad que he abandonado en una cuneta mientras, despistada, hablaba de grilletes y amores imposibles, de mundos que jamás podría conocer y de mi sometimiento a sus oscuros designios. Corrí hasta la extenuación para escapar y llegar hasta aquí. Ahora todo es diferente.

Sí, he regresado y ahora volveré a contaros que mis mundos son los vuestros, que son infinitos porque no hay límites en el mundo de las emociones, de los sentimientos, de las sensaciones. Volveré a gritar que no hay caminos imposibles de andar y que volar no es un sueño, sino la realidad de quien es capaz de soñar.

Abriéndome el pecho

Puedo decir que por fin camino en línea recta. Sé a donde voy y sé como quiero llegar…en realidad nunca he dejado de saberlo, pero esta vez sé que camino seguir. Pero camino sólo. He vuelto a buscarme a mi mismo y una vez más me he encontrado aquí, desangrando una hoja de papel con palabras afiladas, que duelen, que me hieren, pero que no puedo evitar que fluyan.

“Largo y escabroso es el camino que del infierno conduce a la luz” …eso decía John Milton en El paraíso perdido…no es una frase hecha, es una verdad incuestionable. Desde aquella noche que me abandonaste he tenido que recurrir a muchas cosas que jamás me gustaron para volver a ver el sol…si…veo la luz…pero aún no puedo disfrutar de él…me faltas tú. Es exasperante intentar vivir una vida que sin ti no le veo sentido a pesar de que cualquiera podría sentirse pleno ante lo que tengo ahora…lo que he conseguido desde entonces me encumbra y me realiza, pero carece de valor enterrado en los escombros de mi corazón.

Yo cavé el pozo y tu me empujaste…en el fondo de aquella oscuridad intenté odiarte…juro que lo intenté…pero un alma tan irracional como la mía sólo podía convertir todo ese rencor que mi cabeza creaba en añoranza a tus labios, tus ojos…tu voz. Ahora estoy fuera y aunque sigo intentando asimilar que nada será como antes, aunque tengo la certeza de que tu vida es mejor sin mí y de que ahora lo sabes, aunque sé que ya no te importa nada de esto…el libro de mi vida se resiste a pasar la más feliz y dolorosa de sus páginas.

Me encuentro escuchando a Ben Harper en estos momento y a penas le encuentro sentido a lo que me dice…me gustaría creerle. me siento como en un banquete con la mesa llena de los más deliciosos manjares pero incapaz de saciar mi apetito. Ni si quiera el mejor vestido de Mayo cubriendo Madrid me calma porque cada calle, rincón o lugar parece maldecir las largas tardes en ellas agarrándote la mano…ahora Ben Harper me llama idiota, ahora sí le creo.

Podría decirte que te echo de menos, pero en realidad me resultaría demasiado banal para lo que de verdad siento. Sigues presidiendo mi cama, cada rincón de mi cuarto…y cada noche me acuesto con tu fantasma…me aterra dormirme porque sé que después tendré que despertar. Soy estúpido, idiota…y mucha gente no entenderá que no sea feliz…pero quien jamás ha amado no podrá entender que el mayor dolor es el del corazón.

Escrito todo esto…seguiré andando este camino sólo…respirando del pragmatismo con el que debo guiarme si no quiero volver al punto de partida…y con la esperanza de que algún día nuestros caminos vuelvan a cruzarse y ya nunca más nos hagamos daño, pues sólo así llenaré el vacío que me impide ser feliz.