Filtro emocional

 

Es un arte buscar una pequeña sombra en la luz más brillante, como lo es encontrar un leve reflejo en un manto de oscuridad.

Así es como trato de hallar la esquiva inspiración en muchas ocasiones. A veces se trata de jugar al engaño con las emociones. Puedes revolcarte en las sucias palabras que te brinda el lodazal de tus sentimientos cuando estás hundido, o embriagarte con las dulces ideas que surgen del éxtasis de un buen momento, es lo fácil, pero no siempre es lo que necesitas escribir.

A menudo procuro buscarle el contrapunto al corazón, y al final no todo lo que sale de él se traduce en el papel. A eso lo llamo escribir con filtro emocional, usando la cabeza. No hablo de escribir sin emociones (dudo que pueda hacerse, y de ser así, cuanto menos debería estar prohibido), sino de ser capaz de seleccionar las que te interesen para lograr tu objetivo.  Conseguir el perfecto equilibro para darle forma al papel, llamar a la inspiración para ponerla al servicio del poco o mucho talento que puedas tener.

Enmascarar tus emociones detrás de un papel es un arte, casi siempre necesario en tiempos de crisis. Pero dejarte llevar…eso es un placer. Cuando el papel te llama, y no al revés. Cuando tu corazón se desborda por tus manos, ya te duela o te haga feliz…es decir, cuando es la inspiración la que te encuentra y no eres tú quién la busca…entonces escribes libre, y el resultado te da igual. No hay mejor desahogo en mi opinión.

No existe un modo mejor que otro. lo importante es que te satisfaga la necesidad de escribir y sentirte bien.

Imagen extraída de http://www.entretantomagazine.com/

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