Filtro emocional

 

Es un arte buscar una pequeña sombra en la luz más brillante, como lo es encontrar un leve reflejo en un manto de oscuridad.

Así es como trato de hallar la esquiva inspiración en muchas ocasiones. A veces se trata de jugar al engaño con las emociones. Puedes revolcarte en las sucias palabras que te brinda el lodazal de tus sentimientos cuando estás hundido, o embriagarte con las dulces ideas que surgen del éxtasis de un buen momento, es lo fácil, pero no siempre es lo que necesitas escribir.

A menudo procuro buscarle el contrapunto al corazón, y al final no todo lo que sale de él se traduce en el papel. A eso lo llamo escribir con filtro emocional, usando la cabeza. No hablo de escribir sin emociones (dudo que pueda hacerse, y de ser así, cuanto menos debería estar prohibido), sino de ser capaz de seleccionar las que te interesen para lograr tu objetivo.  Conseguir el perfecto equilibro para darle forma al papel, llamar a la inspiración para ponerla al servicio del poco o mucho talento que puedas tener.

Enmascarar tus emociones detrás de un papel es un arte, casi siempre necesario en tiempos de crisis. Pero dejarte llevar…eso es un placer. Cuando el papel te llama, y no al revés. Cuando tu corazón se desborda por tus manos, ya te duela o te haga feliz…es decir, cuando es la inspiración la que te encuentra y no eres tú quién la busca…entonces escribes libre, y el resultado te da igual. No hay mejor desahogo en mi opinión.

No existe un modo mejor que otro. lo importante es que te satisfaga la necesidad de escribir y sentirte bien.

Imagen extraída de http://www.entretantomagazine.com/

He regresado

He vuelto. De nuevo andando por este iluminado camino que hace tiempo abandoné para perderme por los desiertos de la desdicha. De nuevo en paz conmigo mismo y con la gente que me rodea. He estado desaparecido, tanto que ni yo he sabido muy bien donde me encontraba en cada momento. Pero otra vez aquí. Ahora camino directo hacia unos ojos que me esperan impacientes y un cuerpo que vibra con el sólo susurro de mis labios. Nuevos objetivos me proyectan las motivaciones suficientes para hacerme volar, para potenciar mi impulso hacia adelante.

Percibo nuevas sensaciones, ese lejano calor que de nuevo se acerca para invadir cada rincón de mi alma. El pedregoso camino ha sido asfaltado por el entusiasmo y la ilusión de nuevos amaneceres e interminables anocheceres junto a un espíritu que extrae lo mejor de mi, que me hace amar, amarla, desearla, volverme loco en la extrema euforia de un momento eterno enlazado entre sus brazos y sus piernas.

Puertas que se abren a mi paso y me muestran nuevos colores, nuevas emociones. Personas que me recuerdan quien soy y evitan que tropiece una vez más con las piedras de la soledad. Soledad que he abandonado en una cuneta mientras, despistada, hablaba de grilletes y amores imposibles, de mundos que jamás podría conocer y de mi sometimiento a sus oscuros designios. Corrí hasta la extenuación para escapar y llegar hasta aquí. Ahora todo es diferente.

Sí, he regresado y ahora volveré a contaros que mis mundos son los vuestros, que son infinitos porque no hay límites en el mundo de las emociones, de los sentimientos, de las sensaciones. Volveré a gritar que no hay caminos imposibles de andar y que volar no es un sueño, sino la realidad de quien es capaz de soñar.