Contigo o sin ti: un deseo de Navidad

Quiso vomitar todos sus miedos, pero su alma agarrotada por el frío de la soledad no se lo permitía. Su rostro era el reflejo apático de las luces que los coches proyectaban al cruzarse en su camino. En sus ojos destellaban los colores vivos de los escaparates navideños de la ciudad. Olor a castañas asadas acariciaba el aire urbano que en esas fechas se disfrazaba de abrazos familiares y sonrisas infantiles. La ilusión de las canciones que se escuchaban a través de cada ladrillo y adoquín le era ajena. Caminaba, o flotaba, o se difuminaba.

No sentía el calor que la gente compartía a su alrededor. A él no le engañaban, ni esa noche ni la anterior, ni probablemente las siguientes, serían menos frías que cualquiera de las otras que recordara haber vivido. Y no es que no le gustara la Navidad, es que solo tenía sentido si podía vivirla contigo. Puede que no quisiera recordar más allá de las sábanas frías. Puede que aquellos recuerdos solo evocaran el fantasma en el que te has convertido. O tal vez es que ahora se siente más cómodo entre sus paredes grises y sus libros polvorientos.

Era Navidad, y él la encerraba dentro de una bola de cristal con nieve, como un souvenir más de los días que negaría haber vivido. Mientras, seguía caminando aquella noche, sin un rumbo fijado, perdiendo a cada paso otro lunar de tu cuerpo, sin saber hasta donde le llevaría el olvido. Así me lo encontré, así se lo leí en su mirada, y así te lo escribo hoy.

Ahora ya sabes lo que yo sé y lo que él no quiere saber. Por eso te pido que vuelvas a arroparlo, que la esperanza no sea otro sueño vacío. Que tu fantasma se materialice de nuevo en su carne y tu cabello vuelva a enredarse entre sus días. Porque su vida puede ser contigo o sin ti, pero sin ti no hay Navidad, porque Navidad eres tú.

 

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Abriéndome el pecho

Puedo decir que por fin camino en línea recta. Sé a donde voy y sé como quiero llegar…en realidad nunca he dejado de saberlo, pero esta vez sé que camino seguir. Pero camino sólo. He vuelto a buscarme a mi mismo y una vez más me he encontrado aquí, desangrando una hoja de papel con palabras afiladas, que duelen, que me hieren, pero que no puedo evitar que fluyan.

“Largo y escabroso es el camino que del infierno conduce a la luz” …eso decía John Milton en El paraíso perdido…no es una frase hecha, es una verdad incuestionable. Desde aquella noche que me abandonaste he tenido que recurrir a muchas cosas que jamás me gustaron para volver a ver el sol…si…veo la luz…pero aún no puedo disfrutar de él…me faltas tú. Es exasperante intentar vivir una vida que sin ti no le veo sentido a pesar de que cualquiera podría sentirse pleno ante lo que tengo ahora…lo que he conseguido desde entonces me encumbra y me realiza, pero carece de valor enterrado en los escombros de mi corazón.

Yo cavé el pozo y tu me empujaste…en el fondo de aquella oscuridad intenté odiarte…juro que lo intenté…pero un alma tan irracional como la mía sólo podía convertir todo ese rencor que mi cabeza creaba en añoranza a tus labios, tus ojos…tu voz. Ahora estoy fuera y aunque sigo intentando asimilar que nada será como antes, aunque tengo la certeza de que tu vida es mejor sin mí y de que ahora lo sabes, aunque sé que ya no te importa nada de esto…el libro de mi vida se resiste a pasar la más feliz y dolorosa de sus páginas.

Me encuentro escuchando a Ben Harper en estos momento y a penas le encuentro sentido a lo que me dice…me gustaría creerle. me siento como en un banquete con la mesa llena de los más deliciosos manjares pero incapaz de saciar mi apetito. Ni si quiera el mejor vestido de Mayo cubriendo Madrid me calma porque cada calle, rincón o lugar parece maldecir las largas tardes en ellas agarrándote la mano…ahora Ben Harper me llama idiota, ahora sí le creo.

Podría decirte que te echo de menos, pero en realidad me resultaría demasiado banal para lo que de verdad siento. Sigues presidiendo mi cama, cada rincón de mi cuarto…y cada noche me acuesto con tu fantasma…me aterra dormirme porque sé que después tendré que despertar. Soy estúpido, idiota…y mucha gente no entenderá que no sea feliz…pero quien jamás ha amado no podrá entender que el mayor dolor es el del corazón.

Escrito todo esto…seguiré andando este camino sólo…respirando del pragmatismo con el que debo guiarme si no quiero volver al punto de partida…y con la esperanza de que algún día nuestros caminos vuelvan a cruzarse y ya nunca más nos hagamos daño, pues sólo así llenaré el vacío que me impide ser feliz.