Lucho

Por tu piel si lucharía, y lucho.

Sobretodo por esas gotas de sudor que te recorren desde la frente hasta las sábanas revueltas cuando deshacemos nuestras vidas bailando al son de la locura que nos come por desearnos tanto.

Lucharía, y lucho, por pasar el invierno en tu pecho, y en primavera poder trepar por tu cuello hasta tus rizos. Y en ellos respirar profundamente el olor que trae el viento de libertad que envuelve tu cama.

Lucharía, y lucho, contra el fracaso que habita en las ruinas de mis sueños rotos, pues ahora sueño con un otoño en tu ombligo y un verano en tus caderas.

Lucharía, y lucho, por cambiar el fuego fatuo que emana de mis fantasmas por los candentes dedos de tus manos, al contacto con el fuego de mi cuerpo junto al tuyo.

Lucharía, y lucho, simplemente por ti y complejamente por nosotros.

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Imagen extraída de https://navajadepapel.es/

LOS DÍAS NO VIVIDOS (Balance del 2012)

Como  ya es tradición me siento delante del ordenador en la tarde del último día del año, antes de que todo se vuelva una locura que nos haga entrar en el nuevo año casi sin darnos cuenta.

Lo primero que destaco es que sólo he escrito 5 post desde hace justo un año, eso es lo primero que debo cambiar. A penas escribo y siento que a la larga me mata, porque es algo que siempre he necesitado, y no es que ya no tenga esa necesidad, sino que quizás ciertas prioridades han cambiado drásticamente. Aún así, deberé pelearme contra el tiempo y el mundo para volver a una de las cosas que mejor me han hecho sentir desde siempre.

Debo decir que en general, el balance es positivo. Y lo es gracias a ciertas personas que están a mi lado para que los malos momentos a penas cuenten. Hay otra gente, que como todos los años, se han perdido por el camino, aún así, siempre les tengo presentes, por todo lo que me han aportado en algún momento.

He sentido con mucho pesar el distanciamiento con algunas personas a las que quiero muchísimo, lo cual significa que ya tengo deberes para el 2013, acortar distancias para tenerlas de nuevo a mi lado, que tanta falta me hacen.

He pasado rachas malas, y otras peores este año, pero me quedo con una cosa muy simple, he salido de ellas. Ese es el espíritu con el que quiero afrontar el nuevo año. Falta trabajo, dinero y libertad, pero la lucha ha de seguir hasta el final.

Un año más he podido disfrutar de viajes, conciertos y momentos inolvidables, que al final, es lo que más cuenta de todo. Aún así, como siempre lamento los días no vividos. Muchas cosas que se me han quedado sin hacer por culpa de otras muchas cosas que no he querido pero he tenido que afrontar. Pero estoy seguro de que esos días acabaran por vivirse en este nuevo año que empieza.

Gracias, no me cansaré de agradecer a las personas que andan a mi lado sacarme una sonrisa tras otra cuando parece imposible. Gracias a las personas que no estando aquí, no han renunciado a mí e insisten en formar parte de mi vida. Y gracias a los que habéis aguantado tantas cosas de mí que no os habéis merecido, y por supuesto, los que llegados a este punto aún seguís leyendo esto.

Prometo superar los 5 post en el 2013, y de poner todo mi empeño en vivir los días no vividos

¡¡¡Feliz año nuevo a todos!!!

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Dolor blanco

Hay momentos en los que la pluma pesa más que el plomo…imposible volar, imposible escribir, imposible soñar. Esos momentos pueden durar mucho o poco, todo depende  de las situaciones que normalmente no controlamos.  De un tiempo a esta parte es lo que viene ocurriendo. Mucho se está perdiendo en mis folios blancos, impolutos…inocentes de toda perversidad, genialidad, ternura o sucia pasión.

Ocurre que hace tiempo que no encuentro las palabras, me son esquivas. Ideas pasan a la velocidad de la luz por mi cabeza y el obturador de mi mente no es capaz de moverse lo suficientemente rápido para captarlas. Las imágenes de lo que quiero crear se difuminan, se emborronan antes de llegar a mi mano…no queda tinta en mí, no hay sangre.

Tengo miedo. Ese es mi mayor problema. Me he perdido y temo no saber volver. Ya no sueño, porque no queda espacio en este mundo para soñadores, sólo para radicales sin corazón que juegan a embolsarse la ilusión de los demás. Yo no soy así, ni quiero serlo, por eso no me encuentro. Desplazado de todo lo que consideré mi hogar no recibo la santa inspiración…que sólo se refleja en tus ojos.

Hoy en Madrid bajo el frío y las nubes amenazantes mueren miles de historias como la mía. Son arrasadas y apaleadas por gente que no tiene interés mayor que el de lucrarse con nuestras ciegas esperanzas. Por eso necesito luz y calor que solo encuentro entre tus brazos. Aquí, solo como estoy, no soy más que otro derrotado en una lucha descarnada. Contigo no hay luchas necesarias, ni grises salvajes.

No escribo, por el dolor que me produce no saber que escribir. Me arropo con hojas en blanco aterrado  porque quiero volver y no sé hacerlo. Dolor por no sentirme libre, dolor por el frío que me causa estar tan lejos de tus piernas. Dolor blanco de ideas vacías…ahí es donde me hundo…rescátame…

Nuestra lucha

No se como ha sucedido, pero una vez más nos encontramos otra noche tú y yo en otra intensa lucha de contacto contra la pared de tu cuarto. De nuevo no sé si soy yo quien te tiene acorralada contra la pared o eres tú quien me tiene acorralado a mi contra el resto de tu habitación. Sin embargo no es como aquella primera noche cuando nos conocimos en aquel local de pocas luces y mucho vicio y ambos buscábamos el consuelo en vasos alargados de cristal. Esa noche yo estaba sólo en ese local, y tú también, ambos al lado del otro en la barra pero a kilómetros de distancia, hasta que nuestros vasos murieron casi al mismo tiempo. Entonces nos dimos cuenta de nuestra mutua presencia casi por sorpresa y tus ojos verdes se abrazaron con los marrones míos, y bastó medio segundo para decirnos que no queríamos seguir sólos…esa noche no. La lujuria del deseo en un taxi nos llevó al mismo punto en el que nos encontramos ahora, pero esta noche sí sabemos cuando, donde y cómo besarnos, tocarnos y sentirnos.

Una batalla de pasión y arrebatos en el que tú te deshaces de cada una de las fortalezas que conforman los botones de mi camisa mientras mis manos derriban la frontera que forma el borde de tu falda entre el paraíso de tus piernas y el infierno de mi perdición. Como árboles que se desnudan de forma natural en otoño, nos vamos deshojando de camino a la cama, donde no existen recuerdos, pasados ni futuros, sólo el calor del presente y el sudor entre las sábanas. Nos revolvemos en una lucha cuerpo a cuerpo en el que ambos buscamos perder vendiendo cara la victoria, en un colchón que absorbe cada pecado casi al instante de cometerlo. El fuego que baña el fragor de la batalla va quemando los jadeos ascendentes que son el himno de tu bandera y también del mio…una guerra civil donde sólo habrá ganadores, esta noche.

Y cuando los tambores de guerra terminan ahí estamos tú y yo, uno sobre el otro y viceversa, mirándonos, extrañados de que no hubiésemos estado así toda nuestra vida y sin embargo, sin saber muy bien como hemos llegado a ello. Ahora sólo esperamos que el alba venga a recoger nuestros cuerpos, a que nos encuentre victoriosos en tu cama para derrotarnos en un nuevo día que nos volverá a separar para obligarnos a buscarnos una noche más.