He regresado

He vuelto. De nuevo andando por este iluminado camino que hace tiempo abandoné para perderme por los desiertos de la desdicha. De nuevo en paz conmigo mismo y con la gente que me rodea. He estado desaparecido, tanto que ni yo he sabido muy bien donde me encontraba en cada momento. Pero otra vez aquí. Ahora camino directo hacia unos ojos que me esperan impacientes y un cuerpo que vibra con el sólo susurro de mis labios. Nuevos objetivos me proyectan las motivaciones suficientes para hacerme volar, para potenciar mi impulso hacia adelante.

Percibo nuevas sensaciones, ese lejano calor que de nuevo se acerca para invadir cada rincón de mi alma. El pedregoso camino ha sido asfaltado por el entusiasmo y la ilusión de nuevos amaneceres e interminables anocheceres junto a un espíritu que extrae lo mejor de mi, que me hace amar, amarla, desearla, volverme loco en la extrema euforia de un momento eterno enlazado entre sus brazos y sus piernas.

Puertas que se abren a mi paso y me muestran nuevos colores, nuevas emociones. Personas que me recuerdan quien soy y evitan que tropiece una vez más con las piedras de la soledad. Soledad que he abandonado en una cuneta mientras, despistada, hablaba de grilletes y amores imposibles, de mundos que jamás podría conocer y de mi sometimiento a sus oscuros designios. Corrí hasta la extenuación para escapar y llegar hasta aquí. Ahora todo es diferente.

Sí, he regresado y ahora volveré a contaros que mis mundos son los vuestros, que son infinitos porque no hay límites en el mundo de las emociones, de los sentimientos, de las sensaciones. Volveré a gritar que no hay caminos imposibles de andar y que volar no es un sueño, sino la realidad de quien es capaz de soñar.

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