Contigo o sin ti: un deseo de Navidad

Quiso vomitar todos sus miedos, pero su alma agarrotada por el frío de la soledad no se lo permitía. Su rostro era el reflejo apático de las luces que los coches proyectaban al cruzarse en su camino. En sus ojos destellaban los colores vivos de los escaparates navideños de la ciudad. Olor a castañas asadas acariciaba el aire urbano que en esas fechas se disfrazaba de abrazos familiares y sonrisas infantiles. La ilusión de las canciones que se escuchaban a través de cada ladrillo y adoquín le era ajena. Caminaba, o flotaba, o se difuminaba.

No sentía el calor que la gente compartía a su alrededor. A él no le engañaban, ni esa noche ni la anterior, ni probablemente las siguientes, serían menos frías que cualquiera de las otras que recordara haber vivido. Y no es que no le gustara la Navidad, es que solo tenía sentido si podía vivirla contigo. Puede que no quisiera recordar más allá de las sábanas frías. Puede que aquellos recuerdos solo evocaran el fantasma en el que te has convertido. O tal vez es que ahora se siente más cómodo entre sus paredes grises y sus libros polvorientos.

Era Navidad, y él la encerraba dentro de una bola de cristal con nieve, como un souvenir más de los días que negaría haber vivido. Mientras, seguía caminando aquella noche, sin un rumbo fijado, perdiendo a cada paso otro lunar de tu cuerpo, sin saber hasta donde le llevaría el olvido. Así me lo encontré, así se lo leí en su mirada, y así te lo escribo hoy.

Ahora ya sabes lo que yo sé y lo que él no quiere saber. Por eso te pido que vuelvas a arroparlo, que la esperanza no sea otro sueño vacío. Que tu fantasma se materialice de nuevo en su carne y tu cabello vuelva a enredarse entre sus días. Porque su vida puede ser contigo o sin ti, pero sin ti no hay Navidad, porque Navidad eres tú.

 

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Noche de Póker

Esta noche tampoco dormiré. Una vez más se han repartido las cartas, una vez mas estoy frente los fantasmas de siempre para jugar otra partida de poker. En esta partida no hay nada que ganar…solo se puede perder. No puedo evitar estar sentado aquí una vez más…me atrae demasiado el reto de lograr llenar ese vacio en mi alma destapando a estas sombras ingratas que no cesan de importunarme. Pero se que no puedo ganar, ni si qiera les veo las caras…no soy capaz de pillar sus faroles…quizás porque hasta hoy jamás me han mentido. Miro las cartas que me han tocado…y una vez más los corazones escapan de mi mano….los anhelo tanto…solo el frio diamante y unos tréboles que intuyo no me darán demasiada suerte esta noche.

Sangro entre los dedos…porque las cartas que me dan son siempre demasiado afiladas para mi. Los fantasmas con los que juego siempre suben la apuesta pues saben que sólo yo pago…ellos ponen las fichas y yo mi esperanza de libertad junto a los poco sueños que me quedan o que me dejaste la ultima vez que jugaste conmigo. No puedo pasar…pero tampoco retirarme…sólo confiar en que las siguientes cartas serán mejores aunque sospecho que el croupier de esta noche reparte cartas marcadas…no me fio de él pues dicen que es frio como el metal y todo un villano tramposo que se alía con la oscuridad…soledad se llama y esta noche viste elegantemente con un disfraz de  cálida virtuosidad.

Cada carta que se levanta sobre el tapete muerde un cacho más de mi maltrecho corazón. No veo el rostro de mis acompañantes pero se que se rien los muy cabrones. No puedo engañarles porque ellos salen de mi interior…saben lo que pienso, y lo que hacerme pensar para hundirme. Yo sólo intento luchar con ellos recordando esos ojos tuyos…los mismos que me llenaron de luz, que me hicieron recuperar la esperanza en el amor…intento besar esos labios que hoy no estan y que se perdían por mi cuello. Quiero ponerles tu cara a esos malditos fantasmas para sentirme mejor, tranquilo…pero no puedo…ellos me hacen daño y se que tú sólo puedes hacerme bien…sólo puede matarme tu ausencia, por eso quiero ganar y no volver a ver estas sombras que me comen desde dentro como siempre han hecho…pero vuelvo a perder y una noche más se que debo entregarme a ellos y ser un alma errante en un mundo de sueños rotos. Pero no me importa, porque sé que después de la noche vuelve el día y confío en que entonces sí estarás…que volverás a regalarme tu sonrisa, a hacerme sentir ese amor que hace tanto se ancló muy dentro de mi.

Te quiero tanto que por cuantos más años pasen se que en el fondo seré un ganador mientras te tenga cerca.Te quiero tanto que la próxima noche estoy dispuesto a volver a jugar al póker con esos fantasmas susurrantes…y a volver a perder…¿qué coño importa?…Se que luego tú con sólo mirarme recuperarás lo mejor de mi…por eso te amo y quiero seguir a tu lado hasta morirme…no quiero volver a sentir que te pierdo…jamás…por favor.

By Oskitar

He regresado

He vuelto. De nuevo andando por este iluminado camino que hace tiempo abandoné para perderme por los desiertos de la desdicha. De nuevo en paz conmigo mismo y con la gente que me rodea. He estado desaparecido, tanto que ni yo he sabido muy bien donde me encontraba en cada momento. Pero otra vez aquí. Ahora camino directo hacia unos ojos que me esperan impacientes y un cuerpo que vibra con el sólo susurro de mis labios. Nuevos objetivos me proyectan las motivaciones suficientes para hacerme volar, para potenciar mi impulso hacia adelante.

Percibo nuevas sensaciones, ese lejano calor que de nuevo se acerca para invadir cada rincón de mi alma. El pedregoso camino ha sido asfaltado por el entusiasmo y la ilusión de nuevos amaneceres e interminables anocheceres junto a un espíritu que extrae lo mejor de mi, que me hace amar, amarla, desearla, volverme loco en la extrema euforia de un momento eterno enlazado entre sus brazos y sus piernas.

Puertas que se abren a mi paso y me muestran nuevos colores, nuevas emociones. Personas que me recuerdan quien soy y evitan que tropiece una vez más con las piedras de la soledad. Soledad que he abandonado en una cuneta mientras, despistada, hablaba de grilletes y amores imposibles, de mundos que jamás podría conocer y de mi sometimiento a sus oscuros designios. Corrí hasta la extenuación para escapar y llegar hasta aquí. Ahora todo es diferente.

Sí, he regresado y ahora volveré a contaros que mis mundos son los vuestros, que son infinitos porque no hay límites en el mundo de las emociones, de los sentimientos, de las sensaciones. Volveré a gritar que no hay caminos imposibles de andar y que volar no es un sueño, sino la realidad de quien es capaz de soñar.

Eres mio…

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Hoy mi soledad vuelve a hablarme:

“Soy esa voz en tu cabeza a la que no quieres escuchar, a la que quieres evitar, pero que no puedes rechazar. No, claro que no puedes, soy lo único que te queda cada vez que vuelves a perderlo todo. Sabes que estamos destinados a estar juntos. Soy ese frío que hiela tu interior, pero lo único real que te hace sentir algo. Soy esa amiga leal que jamás te da la espalda a pesar de tu desprecio. Soy tu soledad y tú eres mio. Sabes que sin mi no serías tú…que las horas sólo pasan porque yo las hago fluir entre nosotros…que tus sueños sólo pueden ser eso, sueños. No importa lo que intentes o lo que hagas, será en vano. No importa a cuantas personas conozcas o las veces que te enamores de otras, ellas no son para ti. Tu condena es verlas marchar, alejarse de tu lado, deambular entre ellas como un simple bufón del que se ríen o sentir como su rechazo una vez más te empuja a mi. Porque tu vida sólo vale el precio que yo quiera cobrarte y ten por seguro que te desangraré si hace falta…acabaré contigo antes de verte con otra…eres mio y de nadie más, porque mi celoso amor es el único sentimiento que podrá acompañarte mientras respires el único aire que te permito respirar. Tu mundo no es el de ellos, tu mundo es el mio, el nuestro…el de nadie más. Eres mio…”